El Club Pumas había sido derrotado en finales previas por el “América” en un par de ocasiones. Tendría su tercera oportunidad y cómo en los dos partidos anteriores, el Club Universidad Nacional llegaba como favorito para éste partido de la gran final del torneo 90-91.

Antecedentes negros habían marcado a éste partido. En la primera final disputada por estos dos, el arbitraje polémico de Joaquín Urrea favoreció a los emplumados. Es una de las finales más recordadas y sucias de toda la historia del fútbol nacional.

En la segunda final, el portero Adolfo Ríos, el “Portero de Dios” como le apodaron algunos comentaristas, marcaría la diferencia, pues fallaría extrañamente ante los de Coapa. Tiempo después el guardameta defendería con mucha seguridad los colores Azul Crema.

Pronto llegaría otra oportunidad para borrar esos tragos amargos. Los Pumas fueron líderes absolutos de esa temporada 90-91. Fue un equipo que había ganado madurez tras la campaña anterior donde fueron eliminados en semifinales por el Puebla de la Franja. Miguel Mejía Barón fue el técnico de esa campaña. Decidió llamar a Ricardo Ferretti para jugar lo que a la postre sería su última campaña como jugador de campo. Un gran acierto del Odontólogo Universitario.

La Universidad Nacional dominó de inicio a fin la temporada regular. Fue una campaña casi perfecta. Obtuvieron 55 puntos. Fueron la mejor ofensiva por novena ocasión con 67 goles anotados. Lograron 25 triunfos. Luis García “el niño artillero” fue campeón de goleo con 26 dianas y terminaron segundos con menos derrotas, ocho en total.

En las finales, lograron cuatro triunfos en forma consecutiva antes de llegar a la final. Una vez más se medirían ante su némesis, el “América”. Un clásico que se forjó desde la primera vez que se enfrentaron. No había mañana, si debían derrotar al conjunto de Coapa, éste momento era el indicado.

Fue un duelo espectacular en los dos partidos disputados. Ambos equipos con un derroche de talentos regados en el terreno de juego. Apenas transcurrían dos minutos del primer partido cuando la Universidad Nacional adelantaba los cartones con un soberbio gol de Luis García Postigo, futuro jugador del Atlético de Madrid. Sin embargo aquel “América” era un hueso duro de roer. Minutos más tarde las Águilas ponían a los de la Máxima Casa de Estudios del País contra la pared, tres goles contra uno.

Pumas mantuvo la calma y comenzó a tocar el balón. David Patiño “el rockero” metió un zapatazo que se incrustó en el ángulo superior derecho de la portería defendida por Adrián Chávez para dejar así el marcador de ese primer partido.

El domingo siguiente, el estadio Olímpico Universitario México 68 lucía pletórico, hermoso. Se respiraba un ambiente tenso pero con sabor a venganza. Finalmente al medio día el árbitro pitaba el inicio del segundo partido de la gran final. Los dos equipos se estudiaban el uno al otro hasta que una jugada de pared entre García Aspe y Ricardo “tuca” Ferretti generó una falta en los linderos del área azulcrema.

Fue entonces cuando se gestó un zapatazo tremendo. El cual quedaría en la historia del Club de Fútbol Universidad Nacional y en la historia del balompié Azteca. Ricardo Ferretti, marcaba el que después sería conocido como el “Tucazo” venciendo al guardameta Adrián Chávez quien a pesar de tocar el balón no pudo hacer nada para detener ese fogonazo que se incrustaría en el ángulo superior derecho de su portería. El gol significaba el empate global en el marcador para Pumas, mismo que le daría el triunfo porque en ese tiempo, el gol como visitante, marcaría la diferencia.

Fue un partido espectacular, de “Script” de película dramática. En los minutos finales el “América” se fue con todo al frente. La parcialidad auriazul, pedía el silbatazo final pero quedaba una jugada más. Edú mandaría un centro que sería rematado por Alex Domínguez dentro del área grande. Fueron momentos angustiosos, prácticamente se detuvo el tiempo. La afición azulcrema cantaba el gol; sin embargo, tuvo que ahogar su grito porque un acapulqueño detendría ese obús que terminaba con esa maldición en las finales de Pumas enfrentando al América… Jorge Campos se vestía de héroe al final del partido.

La Universidad Nacional obtenía así, su tercer título de liga en el balompié Azteca. Una de las finales más hermosas del Fútbol Nacional.