El Club

Pumas se convertía junto con América, en ser los únicos en derrotar en finales a los otros tres grandes del futbol nacional. Esta campaña disputaría el Trofeo de Campeón de Campeones contra el Pachuca. Ganó de forma aplastante. Después serían invitados a disputar el Trofeo Santiago Bernabéu frente a la poderosa escuadra “Galáctica” del Real Madrid de Luis Figo, Zinedine Zidane, David Beckham, Raúl, Guti, Michael Owen y otros más.

Ganar tan importante Copa sólo podía soñarse; sin embargo los Pumas lo hicieron. Un soberbio gol del jugador Israel Castro le ponía la cereza al pastel para aquella escuadra comandada por el “Pentapichichi” Hugo Sánchez Márquez. El Club Universidad Nacional estaba en los cuernos de la luna. Se encontraba en los primeros planos del fútbol Nacional y mundial. Es el único equipo de todo el continente americano en ganar el Trofeo Santiago Bernabéu.

No todo fue miel sobre hojuelas. Su último campeón de goleo, Bruno Marioni se marchaba del club. Una serie de conflictos con el estratega felino, Hugo Sánchez Márquez le obligaron a retirarse del plantel. En su lugar llegó Diego Alonso, uruguayo de gran remate de cabeza y Agustín Delgado, un moreno de gran fortaleza física que en temporadas atrás demostró grandes dotes cuando jugaba con el Necaxa; sin embargo en Pumas simplemente nunca funcionó.

Las cosas en aquella temporada fueron complicadas. En ocho jornadas transcurridas, apenas sumaban dos triunfos por seis derrotas. Todo cambió cuando en la jornada 9 vencieron al “Dorados” de Sinaloa. Los Pumas obtendrían cinco triunfos de forma consecutiva y el delantero Joaquín Botero, sumaba una racha de seis partidos marcando por lo menos un gol; aunque no rompía la racha que ostenta Julio Cesar Yegros con siete jornadas.

Sin embargo, los del Pedregal nuevamente entraban en un bache futbolístico con cuatro encuentros sin conocer la victoria. Un empate en la penúltima jornada del Torneo Apertura 2004 les daba el pase a las finales de la competencia, la cual se la llevaba el Veracruz quienes desplegaron un gran juego comandados por Cuauhtémoc el “Tiburón” Blanco.

Y precisamente sería contra el Veracruz el primer rival de los cuartos de final que enfrentarían los Pumas. Ganaron la llave por marcador global de cuatro goles contra uno. Los goles fueron obra de Joaquín Botero, (jugador que en su estancia en Pumas marcaría siete de sus 21 goles en liguilla), Jaime Lozano y Diego Alonso. El Veracruz descontaría por conducto de Gustavo Biscayzacú.

Su siguiente rival serían los Rojinegros del Atlas, quienes en la campaña anterior derrotarían de forma bastante sencilla para pasar a las semifinales. Está vez, los de la “academia” no serían un rival tan fácil como el del semestre pasado. El primer partido sería en el Olímpico Universitario, ya que Pumas ingresó en noveno lugar general a la liguilla. Fue un primer partido intenso, el marcador final sería de cuatro goles a tres a favor de los felinos.

El partido de vuelta sería en el Jalisco. Los diarios del país, daban al Puma por muerto, pues el conjunto tapatío había desempeñado un fútbol muy bueno durante la campaña y en la liguilla no lo hacían mal. Sin embargo los auriazules jugaron un partido casi perfecto. Soportaron firmemente los embates del “zorro” y de su afición que estaba metida con todo. La Universidad Nacional ganaría ese partido dos goles contra uno, el marcador global quedaría seis goles contra cuatro, una semifinal digna del fútbol nacional.

Los Azul y Oro llegaban nuevamente a la final. Enfrentarían al temible equipo de los “Rayados” del Monterrey y su goleador Guillermo Franco quién esa temporada quedaba como campeón de goleo. El primer partido nuevamente fue en el Estadio Olímpico Universitario y los Pumas aprovechaban la presión que siempre se genera en tan hermoso escenario, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los Regios se iban al frente con gol de su goleador, el “Guille” al minuto 20, pero los Pumas reaccionarían al 49 con gol de cabeza del “capitán” Joaquín Beltrán y cuando todo parecía quedar así, llegó un testarazo del “Talismán” David Toledo que dejaba los cartones dos goles contra uno. La final se definiría en Monterrey.

Nuevamente los Medios de comunicación especializados, daban como favorito a los norteños. Página tras página hablaban de un triunfo inobjetable del cuadro de la sultana del norte. Bastante afición de Pumas se dio cita en aquel estado de la republica con la intención de hacer lo que mejor saben, alentar al Club de Fútbol Universidad Nacional quienes disputaban la novena final de su historia.

Comenzó el partido con los de casa encima, la presión del Estadio Tecnológico se hacía presente, jugada tras jugada los de Pumas soportaban a pié firme, ese día los de la Universidad jugaron con un gran orden defensivo comandado por Joaquín Beltrán y Darío Verón quienes secarían la pólvora de los cañones de los Rayados En el segundo tiempo, los auriazules generaban una jugada que terminaría con el balón en el fondo de las redes con un zapatazo de Francisco Fonseca el “Kikin”.

No hubo más, la fanaticada auriazul recibía su recompensa al vencer a tres equipos que en esa temporada lucían poderosos en cuanto a juego ofensivo, pero los de la Universidad Nacional le mostraron a todo mundo que a veces la “Garra” Universitaria, es lo único que necesitan para vencer cualquier adversidad. Los Pumas obtenían así su quinto título de liga profesional y el primer bicampeonato de los torneos cortos.