El Club

13 largos años tuvieron que pasar para que Pumas volviera a lo más alto de la gloria deportiva del país. Fueron años de inconsistencia, años en donde surgieron buenos elementos de cantera, pero que lamentablemente no pudieron otorgarle a la Universidad Nacional, lo que sus antecesores si… títulos para sus vitrinas.

Se recurrieron a varios métodos para lograr trascender en la liga nuevamente. Se contrataron varios jugadores extranjeros que tuvieran la misma gloria que “Cabinho”, Ferretti, Vera etc. pero nadie daba el ancho. Incluso los del Pedregal cortaron una tradición de técnicos surgidos del mismo club para darle oportunidad a un foráneo; sin embargo, no sería la solución para el problema.

La Universidad entraba en huelga y los auriazules tuvieron que marcharse a Querétaro a jugar sus partidos de local. La Universidad Nacional regresó a su casa. Al siempre complicado Olímpico Universitario que registró un lleno impresionante contra los Tecos de la Universidad de Guadalajara, obteniendo un triunfo de dos goles contra uno.

Hugo Sánchez, el “Niño de Oro” regresó a la casa que lo vio nacer. Esta vez como Directo Técnico. Formó un cuadro con esa filosofía que siempre había caracterizado a los Azul y Oro. Varios elementos extranjeros se fusionaron con la juventud canterana, la fórmula que siempre le ha dado resultado al equipo de la Máxima Casa de Estudios del País.

Leandro Augusto, Darío Verón, Ailton da Silva, “Kikin” Fonseca y el argentino Bruno Marioni quien en el futuro, se convertiría en el último campeón de goleo de la Universidad Nacional de México serían los refuerzos que éste club necesitaría para volver a la gloria. Jóvenes como el capitán Joaquín Beltrán, Jaime Lozano, Israel Castro, Gonzalo Pineda, José Luis López “Parejita”, Gerardo Galindo serían quienes complementarían al cuadro del Pedregal en esa etapa.

El torneo de consolidación fue el clausura 2004. Los Pumas llamaron a la puerta varias veces en el pasado reciente, lamentablemente, caían en las finales de forma estrepitosa. Pero aprenderían de las fallas y en éste torneo lograrían una excelente campaña hasta llegar la gran final. 12 triunfos, 41 puntos logrados, 42 goles anotados; aunque no alcanzaron el liderato general, el cual perteneció a los Jaguares de Chiapas con 42 unidades y con quienes perderían en C.U. en temporada regular… su única derrota del torneo.

En liguilla se enfrentaron a los Rojinegros del Atlas y al Cruz Azul. Contra los cementeros, escenificaron una gran batalla. Algo muy común entre estos dos colosos del fútbol mexicano. El primer partido, con una excelente actuación del veterano jugador de Pumas Sergio Bernal, empataron a cero goles. Para el segundo partido, Pumas vino de atrás para llevarse el triunfo 3 goles contra dos. En ese partido apareció una frase que quedará en la historia del club felino para toda la vida, “Hecho en C.U.” que mostró en una camiseta Jaime Lozano, después de un penal bien ejecutado y que significaba el pase a la final del Torneo Clausura 2004.

En la final se enfrentaron a otro grande del balompié Azteca, el Club Deportivo Guadalajara quienes en un par de ocasiones habían terminado con los sueños de los felinos de poder llegar a la final. El enfrentamiento comenzaba a tener tintes de clásico, pues los Pumas derrotaron a los del rebaño sagrado por siete goles contra uno, lo que ha sido hasta la fecha una de las peores goleadas que le han propinado a los del Guadalajara en toda su historia. Además que en esa temporada, los Pumas pasaron sobre ellos, con marcador de tres goles contra cero en la jornada 12.

Jorge Vergara, dueño del conjunto tapatío sacaría un desplegado que caló hondo en la afición Auriazul, la cual se cobrarían en la final del torneo por conducto de Ailton Da Silva y los integrantes del grupo Molotov; aunque la afición Universitaria aún no le perdona, por lo cual es imposible que el señor se encuentre a gusto cuando visita la cancha sagrada del Olímpico Universitario.

El primer partido de la final, fue en el otrora casa de las Chivas, el Monumental Estadio Jalisco que presentó un lleno espectacular. Las Chivas se fueron con todo al frente, querían acabar con la final desde el primer cotejo; sin embargo, los del Pedregal los contuvieron perfectamente y lograron irse arriba en el marcado con un gol de José Luis López “Parejita”. Parecía que el partido terminaba así, pero la polémica se presentaba en el Estadio de la Calzada Independencia. El Arbitro Manuel Glower decretaba una pena máxima inexistente en contra de los universitarios, pues la falta supuesta, en realidad fue por lo menos un par de metros fuera del área grande. Las Chivas empatarían el marcador ante la algarabía de su público.

El partido de vuelta en el Olímpico Universitario, al igual que en Guadalajara presentaba un lleno espectacular. Los Pumas llegaban a esa final con elementos importantes mermados en su estado físico. Francisco Fonseca y Bruno Marioni sufrieron lesiones en el partido contra la Maquina del Cruz Azul, pero eso no les impidió jugar el partido que se alargó a los tiempos extras. El partido, durante la etapa regular tuvo sus emociones, pero fue hasta el alargue donde el drama se hizo presente. En el segundo tiempo extra, Guadalajara pudo tener en los pies de Rafael Medina el triunfo rojiblanco; sin embargo Sergio Bernal contuvo su remate, emulando aquel de Jorge Campos contra Alex Domínguez, 13 años antes, se asomaba la suerte del campeón en el Olímpico.

Se tuvo que recurrir a los tiros desde los once pasos para definir al ganador. Es de los pocos partidos que se han tenido que definir desde esa instancia. Todos los jugadores estaban agotados, pues fue un día caluroso, algunos incluso, padecieron de calambres pero no había otro día para definir al campeón. Tuvieron que armarse de valor y ejecutar los tiros de castigo. Fueron 10 los tiros ejecutados. Todos los remates fueron realizados de manera magistral. Unos más hermosos que otros; sin embargo alguien tenía que fallar y afortunadamente para la causa auriazul fue el jugador que unos minutos antes había tenido el triunfo rojiblanco en sus botines. Rafael Medina quedará inmortalizado en el recuerdo de la final del Clausura 2004 al ser el jugador que falló el penal que decidía al campeón de ese torneo. El estadio explotó de emoción, La Universidad Nacional, regresaba a lo más alto de la gloria del fútbol mexicano.

El D.F. se pintó Azul y Oro y por primera vez, los aficionados de un club de fútbol tomaban el Ángel de la Independencia para celebrar, justo como lo hacen cuando hay un triunfo de la Selección Nacional Mexicana. Ésta vez le pertenecía con toda honra a los Pumas de la Universidad Nacional.