El Club

Pumas volvió a ganar un torneo cinco años después. Tuvo la oportunidad de coronarse antes; sin embargo, el Atlante le ganaría el título a los Universitarios en Cancún, nuevo hogar de los “Potros de Hierro”.

Pumas perdía el campeón de campeones contra el “América” pero llegaría a la final de la Copa Sudamericana enfrentándose al Club Argentino Boca Juniors. Fue una final digna de dos equipos de abolengo en el continente. El primer partido lo disputarían en el Olímpico Universitario, empatando a un gol. Fue un partido polémico, pues el árbitro del encuentro anularía un gol al Club Universidad Nacional. El segundo partido lo disputarían en Argentina. Por razones inexplicables, tardó varias semanas en disputarse. Al igual que el primer partido, los cartones quedaban emparejados y nuevamente el árbitro se hacía presente en el partido al no expulsar al portero Argentino Roberto “Pato” Abbondanzieri por una mano fuera del área en un mano a mano contra Ismael Íñiguez. Al final sería éste quién definiera la serie de penaltis para el cuadro del barrio de la Boca.

La Universidad Nacional atravesaba una crisis muy pocas veces vista en su historia. Se encontraba en los últimos lugares de la tabla porcentual y tuvieron que llamar a un consentido de la afición Universitaria, Ricardo “Tuca” Ferretti para sacarlos de ese aprieto. El bigotón no tuvo problema para auxiliar al Club de sus amores. La Universidad volvía a generar jugadores de gran nivel. Héctor Moreno junto con Pablo Barrera y Efraín Juárez fueron algunos de ellos. Nuevamente Pumas mandaba a sus elementos de “Cantera” a clubes Europeos.

Pumas comenzaba bien la temporada con dos partidos ganados de forma consecutiva. Sin embargo, entrarían en un bache de varios partidos sin conocer la victoria, hasta que despertaron en un partido contra el Morelia a quienes derrotaron dos goles contra uno. Después llegaron cinco victorias consecutivas y tres empates. La penúltima jornada perderían ante Los Tecos de la U. de G. En la última jornada vencerían contundentemente al Monterrey terminando como terceros generales con 28 puntos, suma de ocho partidos ganados, cuatro empatados y cinco perdidos, generaron 23 goles a favor y 17 en contra.

En las finales se enfrentaron a los Tecos, equipo con el cual habían caído apenas unas semanas antes. El partido se jugó en Zapopan y los emplumados volvían a repetir la dosis al cuadro del Pedregal, doblegándolos dos goles contra cero. En el Olímpico Universitario, los de la Universidad Autónoma de Guadalajara mojaron la pólvora de los auriazules en el primer tiempo. Al inicio del segundo tiempo, los Pumas con un gran remate de Dante López acortaba el marcador y casi al final del partido, Francisco Palencia, que en el 2007 llegaba para reforzar a Pumas, metía el segundo gol que daba el pase a la siguiente fase a los felinos. Los “Tecos” se desbordaron al frente y en una descolgada auriazul, David Toledo marcaba el tercero y definitivo. Los de la Máxima Casa Estudios del País avanzaban a la siguiente fase.

En la semifinal enfrentarían al Puebla. Partidos que en fase final se han convertido en auténticos clásicos y resulta curioso que el ganador de ésta llave, es quien al final resulta ser el Campeón. El primer partido fue en el Estadio Cuauhtémoc los del Pedregal ganarían dos goles contra uno, en un partido donde los del Puebla tuvieron varias oportunidades para meter el balón. Pero esos goles los harían en el partido de vuelta para meterle drama a esa llave semifinal.

Los Pumas necesitaban un solo gol para pasar a la final. La tribuna estaba tensa. Estaba preocupada porque todos pensábamos que sería un partido de trámite; sin embargo, se complicó totalmente. Puebla ganaba el partido dos goles 0-2. Pero al minuto 88 un centro de Israel Castro sería rematado por Darío Verón. Milésimas de segundos después, se escuchó el grito de gol más hermoso que Olímpico Universitario ha sentido. Los Pumas pasaban a la gran final contra el Pachuca.

Al terminar como terceros generales el Club Universidad Nacional se enfrenaría al primero general, los “Tuzos” del Pachuca. El ganador se llevaría el Sexto campeonato profesional de su historia. El primer partido se efectuaba una noche lluviosa del jueves 28 de mayo. Se levantaba en su totalidad la alerta sanitaria por la “influenza”. El Olímpico Universitario registraba nuevamente un lleno total. Clásico para éste tipo de partidos finales. Algo para recordar en ese partido, fue que al entonar el Himno Deportivo Universitario, las luces del estadio se apagaron. Una postal que siempre quedará en la mente de los presentes en el Coloso de Insurgentes.

Los Pumas dominaron casi todo el partido de ida. El gol para los del Pedregal, caería gracias a un error de la media cancha hidalguense. Dante López sería el encargado de anotar el gol de Pumas. Nuevamente el gigante de piedra volcánica, adornado por el hermoso mural de Diego Rivera, "La Universidad, la familia mexicana, la paz y la juventud deportista” era testigo de aquel grito de gol ensordecedor que ponía a Pumas arriba en el marcador y que al final sería el único tanto de ese encuentro.

Para el partido de vuelta, nuevamente los medios de comunicación, no le daban muchas esperanzas al cuadro de la Máxima Casa de Estudios del País contra el Pachuca. Las autoridades hidalguenses pusieron retenes en la autopista México-Pachuca con la excusa de evitar que quién no tuviera boleto llegará al encuentro de la gran final; sin embargo, la afición felina se dio cita en el Estadio hidalgo en gran masa.

Pachuca dominaba los primero minutos del partido y tuvo que llegar un error del canterano Efraín Juárez para que Pachuca empatara el marcador. El jugador argentino Christian Giménez el “Chaco” anotaría de penal el gol del empate para los “tuzos”.

Para el segundo tiempo, el “tuca” Ferretti hacía su primer cambio del partido, sacando a Ismael Íñiguez por Leandro Augusto quien regresaba apenas unos partidos atrás de una lesión. El brasileño le daba el control de la pelota a los auriazules. Minutos después Dante López marcaría el gol del empate en una bella bolea que dejaba sin oportunidad al colombiano Miguel Calero. Sergio Bernal se hacía presente en el partido, al cometer una pifia garrafal al atacar de forma pésima un balón de Christian Giménez desde muy lejos de su portería poniendo al Pachuca nuevamente arriba en el marcador, empatando el resultado global. El partido terminaría así en su etapa regular.

Llegaba el tiempo extra con Pumas con ventaja de un hombre más, al ser expulsado el jugador Muñoz Mustafá por una falta en contra de Martín Bravo. Ferretti, le daba minutos a quien se convertiría después en el jugador del partido, Pablo Barrera. El jugador desbordó por la pradera izquierda del campo Hidalguense, llevándose a dos jugadores y rematar raso hacía la portería de Calero, quien al igual que el portero auriazul, cometería una pifia al atacar groseramente el obús del delantero de los Azul y Oro. La tribuna universitaria explotaba y los hidalguenses se lamentaban. Terminaba el cotejo, dándole a Pumas el sexto campeonato de su historia.

El Club Universidad Nacional, enfrentó las eliminatorias más dramáticas de toda su historia. En cada uno de esos enfrentamientos, los goles definitorios, se hicieron presentes hasta el final de cada partido. Nuevamente la afición auriazul, tomaba el Ángel de la Independencia y una vez más el D.F. se pintaba de Azul y Oro.