El Club

La Universidad recién había ganado el torneo del Clausura 2009 al Pachuca, en un torneo de final dramática, ahora los Pumas debutaban a varios jugadores de cantera, se combinaba una generación de experiencia con la juventud que tantas veces le ha dado resultados al cuadro del Pedregal.

Guillermo Vázquez Jr. Tomaría las riendas del Club un semestre atras y la portería auriazul sufría un cambio generacional, el eterno Sergio Bernal por fin dejaba la portería universitaria, su época en Pumas llegaba al final de sus tiempos, convirtiéndose en leyenda dentro de la institución con 21 años de carrera profesional y más de 500 partidos en primera división. A Pesar de sus inicios titubeantes, Sergio al final de su carrera tuvo los mejores torneos de su carrera, convirtiéndose en el jugador con más títulos con los universitarios con cuatro.

La portería ahora le pertenecería a un gemelo, a un jugador que aguantó banca durante mucho tiempo y que no defraudaría a la gran tradición de arqueros que ha tenido la Universidad Nacional. su nombre, Alejandro Palacios Redorta, Hermano de Marco Antonio Palacios, los famosos “Pikolines”. El arquero auriazul, sería figura en la temporada regular con grandes atajadas y lo remarcaría en las series finales de la liguilla por el título sacando cuanto balón pudo de la portería que resguardaba.

Otro canterano surgía del Club Universidad Nacional, un joven talentoso que durante el transcurso de esa temporada, se ganaría a la afición auriazul por sus grandes goles anotados, que cualquiera pensaría eran hechos por un poeta del balompié nacional, su nombre Javier Cortés, que al final de la campaña sería el héroe del partido de la final contra Morelia, jugada en el Olímpico Universitario, ante, como es tradición, un lleno espectacular.

Esa temporada del Clausura 2011 fue magnifica para los Pumas, diez victorias, cinco empates, dos derrotas. La Universidad Nacional lograba once partidos sin conocer a derrota, hasta que Jaguares de Chiapas, los paró en seco, al ganarles tres goles contra uno. Al final los Pumas lograrían 27 goles a favor, 13 en contra y 35 puntos, pero quedarían como segundos al ser superados por diferencia de goles por los Tigres del “Tuca” Ferreti.

En las finales se enfrentaría al Monterrey de Víctor Manuel Vucetich, quienes una temporada antes los habían eliminado en las semifinales dos goles contra cero. La venganza llegaría más temprano de lo esperado, los Pumas con más experiencia jugarían primero de visitantes en el siempre complicado Estadio Tecnológico. Los de la Máxima Casa de Estudios, caerían por marcador de tres goles contra uno. Fue Martín Bravo quien metería tan importante gol que sería en esa llave el que marcaría diferencia al final del día.

El partido de vuelta, nuevamente los medios especializados no le daban un ápice de posibilidades a los de la Universidad Nacional para levantarse de esos dos goles que le llevaban de ventaja y menos contra un cuadro del Monterrey quienes todos pensaban que sería uno de los finalistas e incluso lograrían el Bi-campeonato; sin embargo, Efraín Velarde el “Chispa” y Luis Fuentes serían quienes terminarían con esa ilusión regia de lograr el título del clausura 2011 con dos sendos cabezazos que hacían gritar con todo a la tribuna auriazul.

Ya en Semifinales, los de la Máxima Casa de Estudios del País enfrentarían nuevamente a un grande del Fútbol Nacional, el siempre complicado equipo del Rebaño Sagrado, el Guadalajara, quienes querían cobrarse la afrenta de hace algunos años cuando caían en la final contra los Pumas.

El Guadalajara había derrotado al líder Tigres, un equipo que con el “Tuca” Ferreti, se alejaban del fantasma del descenso y lograban ser el equipo menos goleado del torneo, marca que arrebataron al mismo cuadro de la Universidad Nacional, temporadas atrás con el mismo técnico brasileño. No sería nada fácil para los universitarios enfrentar al Rebaño quien además estrenaba estadio, el Omnilife, hermoso complejo para el fútbol y otras actividades con la novedad de ser la primera cancha en México en utilizar pasto sintético; aunque muchos jugadores se quejaron durante la campaña.

El partido de ida quedaría empatado a un gol, fue un cotejo muy disputado y con polémica arbitral al expulsar a un jugador por bando, por parte de Chivas, Reynoso y por parte de los del Pedregal a Cabrera, Expulsiones muy rigoristas. Los anotadores serían, Efraín “Chispa” Velarde y Omar Arellano con una terrible pifia de Alejandro Palacios.

El partido de vuelta, el cancerbero felino se sacaría la espina, al bloquear una cantidad enorme de balones prácticamente de gol al cuadro tapatío, convirtiéndose en la figura del partido. Fue un duelo de ida y vuelta, digno de una semifinal entre dos conjuntos grandes del balompié azteca, equipos que gustan ir siempre en busca de la portería contraria. El partido se definió con dos grandes goles para la parcialidad auriazul, el primero un golazo de tiro libre de Javier Cortés, que en la temporada regular ya había marcado un golazo de “tijerita” a la escuadra rojiblanca .

El segundo gol fue una obra maestra de Darío Verón, quien robaría un balón en su propio terreno, conduciendo el balón hasta la portería rival, recortando a un jugador y sirviendo posteriormente en bandeja de plata, un balón que remataría sin problemas Dante López, para la algarabía del Coloso de insurgentes, quien despediría a Jorge Vergara, entre escupitajos, ya que la afición universitaria, no es de las que olviden afrentas tan rápidamente y ese día se lo hicieron notar al empresario rojiblanco para que en el futuro piense las cosas antes de actuar.

El Goya por tanto, retumbaba a los cuatro vientos, porque los Pumas regresaban a una final de liga como en los viejos tiempos, su rival el Morelia de Tomás Boy que en la campaña regular declararía que él jamás entrenaría a los Pumas por nada del mundo.

La final de ida sería en Morelia, ante un bello marco pletórico del Estadio Morelos y un bello atardecer que fungía como testigo del partido que estaba a punto de disputarse. Fue un cotejo, muy disputado, fueron los cuadros que mejor desarrollaron el fútbol esa campaña, no se esperaba menos, tuvo que llegar una zapatazo del “niño auriazul” Francisco Palencia que se incrustaba en el Angulo superior derecho del arco defendido por Federico Vilar, para abrir los marcadores del partido; sin embrago el gusto le duraría poco a los del pedregal, pues una gran jugada entre los michoacanos generaba el gol del empate, fuer una jugada de un pase filtrado para el jugador Joao Rojas quien vencía al guardameta gemelo de Pumas. El partido se tendría que definir en el Olímpico Universitario el domingo venidero.

Ese Domingo la cancha de la Universidad Nacional se llenaría desde tres horas antes del partido, todos esperaban que los Pumas se coronaran sin problemas ante los Monarcas Morelia, todo parecía que así sería pues los del Pedregal se iban al frente con un penal bien marcado por Francisco Palencia. Los del Morelia adelantaban filas y conseguían igualar el marcador por el mismo conducto, la pena máxima, bien ejecutada por un jugador muy querido por la afición auriazul. Jaime Lozano el “Jimmy” los cartones se quedaban así al final del primer tiempo.

Para el segundo tiempo, los pumas retomaron el balón pero no generaban real peligro, hasta que una gran jugada del joven canterano Javier Cortés por la banda izquierda del territorio purépecha, al hacer un par de “túneles” a dos defensivos y rematar cruzado al guardameta Vilar, daba a los Pumas se séptimo campeonato de su historia. Nuevamente las calles del D.F. se pintaban azul y oro y nuevamente el Ángel de la Independencia sería tomado por lo seguidores auriazules. Los Pumas cerraban así, un enorme torneo de liga clausura 2011.