LA OPINIÓN AZUL Y ORO | Apertura 2017
LaUdeM





La era de Francisco Palencia en el Club Universidad Nacional parece estar contada. El estratega felino sigue dando tumbos en su carrera como entrenador. Partido tras partido la paciencia del aficionado auriazul se agota. La música de viento ha comenzado a sonar en su propia casa y en las redes sociales lo fustigan minuto a minuto. No puede haber peor panorama para el otrora jugador de Pumas, Chivas y Cruz Azul. El siguiente partido es contra el América, que Dios lo agarre confesado.

Dos temporadas completas ha dirigido Francisco Palencia y simplemente no puede crearle un estilo a su plantilla. Los rumores contaban que el vestidor roto era la causa. Aquellos jugadores del “complot” no están más; no obstante, el equipo luce peor que antes. ¿quién es realmente el culpable?

Si “Sun Tzu” viviera ya hubiera mandado decapitar a Palencia por su incapacidad para dirigir su compañía.

Palencia vive en un mundo paralelo dónde todo va bien; donde sólo hay que corregir pequeños defectos y listo. No se da cuenta que todo va mal; no se da cuenta de que su equipo está partido; su equipo no está conectado; de que su equipo tiene pésimos jugadores jugando por recomendación de un ser “superior” … con razón Pumas juega basura.

Puede tener el pretexto de que su equipo está en una renovación, pero no puede darse el lujo de elegir a lo peor de lo peor para defender las laterales. No puede darse el lujo de elegir a lo peor para jugar el medio campo. Y no puede darse el lujo de mandar a la guerra a un solo hombre, solamente porque es un “killer”.

Palencia debe ser autocritico y aceptar que no va por buen camino. Es necesario que ponga orden en su equipo; que rediseñe sus estrategias, que castigue las deficiencias de sus jugadores; que sea más selectivo a la hora de elegir un once titular con lo mejor de lo mejor y no con “recomendaciones” que al final del día terminan por afectar a su equipo. Así y sólo así podrá seguir con su sueño de convertirse en un buen entrenador de futbol.

Por lo pronto, las horas del técnico “rockero” tienen sus horas contadas. Se viene América (clásico), se viene Lobos (revelación y que pelea por mantenerse en primera), y se viene Tigres (en el Volcán). Si continua en su mundo feliz, lo mejor es que se retire y deje un recuerdo en Pumas como un jugador que lo dio todo y bastante bien por la camiseta, antes de que se convierta en una verdadera molestia como entrenador.